Nota editorial: El origen de la familia, la propiedad privada y el estado – Marcelo Cafiso

Para ubicarnos en el contexto en que Federico Engels escribió este libro, editado por primera vez hace ciento veinte años debemos, inevitablemente, retroceder hasta el año 1881. Entre diciembre de ese año y enero de 1883 suceden dos hechos terribles que golpean fuertemente a su amigo Carlos Marx. En ese lapso mueren su mujer y su primer hija, ambas de nombre Jenny. Demasiado dolor para recobrarse tan pronto. Agobiado y angustiado, este profesor, que nunca dio clases en la Universidad por ser considerado subversivo, el 14 de marzo de 1883 deja de existir físicamente. La despedida, realizada el 17 de marzo con antiguos compañeros, quedó sellada para siempre con las palabras de su inseparable amigo Federico: “Los gobiernos, ya fueran absolutistas o republicanos, lo expulsaban.

Los burgueses, tanto los conservadores como los ultrademócratas, competían en difamarlo. Marx apartaba no hacía caso. Sólo contestaba cuando la necesidad imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, diseminados por toda América y Europa, desde las minas de Siberia hasta California. Y me atrevo a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas si pudo tener un enemigo personal. Su nombre vivirá a través de los siglos y con él su obra”. Engels, demuestra claramente en sus cartas, y sobre todo en una dirigida a Johann Philipp Becker, un antiguo compañero de lucha en aquellos días de 1848/49, cuál es su mentalidad y su forma de sentir frente a este hecho: “Nosotros dos somos ahora casi los últimos de la vieja guardia anterior al 48; pues bien, permaneceremos en la brecha. Silban las balas, caen los amigos, pero eso no lo vemos por vez primera. Y si la bala llega a impactar en uno de nosotros, bienvenida sea, siempre que dé en el blanco, para no andar con muchas convulsiones.” A partir de este momento la hija menor de Marx, Eleanor, se puso a la par de Engels en la ardua tarea de difundir los escritos de su padre. Y, de tal palo tal astilla, Eleanor participaba diariamente en las luchas políticas y sindicales de los obreros londinenses. Engels, a quien llamaban “el general”, venía trabajando hacía ocho años en La dialéctica de la naturaleza y en unos escritos preparatorios para desarrollar una historia de Irlanda y otra de Alemania. Reconociendo que su tarea era concluir los manuscritos dejados por Marx, apartó lo suyo y pasó a trabajar en la obra de su amigo. Pilas y cajas repletas de ellos, montañas de papeles, manuscritos borroneados… eran el panorama en la casa de Marx. Allí Engels encontró fragmentos de un libro sobre los orígenes de la sociedad. Marx había hecho numerosas observaciones críticas en la obra La sociedad primitiva de Henry Lewis Morgan, un etnólogo norteamericano de los más lúcidos que estudiaban la prehistoria. Decidió revisar y utilizar los resultados de Morgan y las anotaciones de Marx. Estudió a Bachofen y a MacLennan. Inició investigaciones de historiadores y …etnólogos suizos, alemanes, franceses, ingleses, rusos, norteamericanos y de otras partes del mundo. Así fue modelando un libro sobre los orígenes de la humanidad, en la que existía una sociedad sin clases, una sociedad primitiva. Federico Engels daba el puntapié inicial de una batalla sin límites. El mundo antiguo revelaba que los seres humanos regulaban su convivencia social en las relaciones naturales, y sobre todo en aquellas que los vinculaban directamente por el parentesco. Cuando desarrollaron la agricultura y la ganadería, y cuando esas actividades generaron “plusproducto” y su correspondiente explotación, se generaron las interminables diferencias entre dos sectores que se enfrentaron entre sí y comenzaron a odiarse. Se organizó una fiesta (la organizó el bando explotador, obvio está) dándole la bienvenida a “Doña Sociedad” divida en clases. El bando explotado observó la fiesta desde la vereda de enfrente. Y así… nacieron las clases. ¿Entonces, es mentira que siempre existieron ricos y pobres en la historia de la humanidad?

Antes de esta fiesta, no los había. (demuestra Engels) ¿Y que pasó después de la fiesta? Hubo problemas, incluso antes de que termine. Porque los de la vereda de enfrente quisieron entrar a la fiesta y no los dejaron. Y al otro día se fueron a quejar al que dirigía el pequeño desarrollo agrícola ganadero de ese paraje. ¿Y que pasó? Se reunieron los del bando explotador y dijeron: “En este momento de nuestra sociedad; en esta etapa determinada de nuestro desarrollo, es imprescindible, como resultado de nuestra actividad, crear algo que nos ampare frente al otro bando, de lo contrario tendremos problemas”. Y así le dieron la bienvenida a “Don Estado”. ¿Alguna vez no existió el Estado? Antes de la fiesta, no lo había (vuelve a demostrar Engels). Y después hubo que organizar todo, porque si no, seguía el descontrol, se decían los del bando de la fiesta. Y así, día a día, fueron dándole la bienvenida a: “DonMatrimonio”, “Doña familia” y “Doña mujer en la cocina”. La verdad es que Federico Engels trajo muy malas noticias para los detractores de la revolución. “¡Señores! –gritó por las calles de Londres–. Alguna vez todo estuvo al revés”. Lean esto, lean, lean… gritaba… E imprimió este libro. Cuando salió la primera edición, en Zurich, la fascista policía política de Bismarck confiscó cientos de ejemplares. Y otra vez a empezar. El libro terminó editándose en varios idiomas en pocos años, ya que fue y es una de las investigaciones fundamentales para conocer la historia de la comunidad primitiva. Producción, factor decisivo de la historia. La producción de los medios de existencia. La continuación de la especie humana. ¿Cómo fue evolucionando la humanidad? ¿Cómo se convirtió en lo que es? ¿Cómo se relacionaron entre sí las personas y esos medios de producción?

Engels responde a todos estos interrogantes y hace hincapié en el estudio de los rasgos fundamentales del desarrollo de esa comunidad. Toma como ejemplo a tres pueblos (los griegos, los romanos y los germanos antiguos), y analiza las causas económicas que condujeron al proceso de descomposición de esa sociedad sin estado y sin clases, que fue una realidad en la comunidad primitiva.

Abril de 2004.

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